Por qué hay que celebrar el 8 de marzo

PABLO MUÑOZ PORCEL. 1º BACH. B

El 8 de marzo de 1857, un grupo de obreras textiles de Nueva York tomó la decisión de salir a la calle a protestar por las condiciones tan míseras en las que trabajaban. Ese gesto  activó las múltiples protestas que se sucedieron desde ese día. Hasta el 5 de marzo de 1908, cuando Nueva York fue de nuevo el escenario de una huelga que resultó muy polémica para ese tiempo, pues las huelguistas eran un grupo de mujeres que reclamaban la disminución de la jornada laboral, la igualdad salarial y tiempo para poder dar de mamar a sus hijos. Durante esa huelga, más de un centenar de mujeres murieron quemadas en una fábrica de Sirtwoot Cotton, en un incendio que se atribuyó el dueño de la fábrica, que habría actuado como represalia contra las huelguistas.

En 1910, durante la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Trabajadoras celebrada en Copenhague, más de 100 mujeres aprobaron declarar el 8 de marzo “Día Internacional de la Mujer Trabajadora”, que actualmente se conoce como “Día Internacional de la Mujer”. Este día, quiere honrar a las mujeres corrientes, que son artífices de la historia y es un homenaje a su lucha permanente por participar en la sociedad en pie de igualdad con los hombres.

Conviene, pues, que celebremos la fecha y no olvidemos algunos datos escalofriantes, como las agresiones sexuales que se cometen contra niñas y mujeres, o el hecho de que la violencia doméstica no se considere delito en muchos países. También, que los hombres asumamos como nuestra esta lucha por la igualdad.

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