¿Igual, iguala o iguales?

VIOLETA MEDIALDEA MORILLAS. 2º BACH. A

A lo largo de toda la historia de la humanidad han existido multitud de diferencias entre personas, desde los primeros asentamientos de homínidos hasta este mismo instante, al que no hemos llegado hace precisamente un rato.

La diferencia primera que observo entre los seres humanos es el sexo al que pertenecemos, pues antes incluso de adquirir el lenguaje o la escritura, las personas teníamos clara esa diferencia. Ahora bien, ser diferentes respecto de nuestros semejantes no lleva implícito un trato diferente, derechos diferentes o deberes diferentes. No. Esta es la diferencia entre diferentes que debe suponer la diferencia de un trato justo e igualitario frente a otro injusto y distinto.

De un tiempo a esta parte, nos empeñamos en cambiar infinidad de pequeños detalles para alcanzar la igualdad. Por ejemplo, los términos que antes se utilizaban sólo en masculino deben tener su femenino, al hacer referencia al conjunto de la especie humana no englobarla en las palabras “los hombres”, o especificar con la ayuda de barras u otros signos ortográficos si nos referimos al género masculino o al género femenino. Pues bien, desde mi punto de vista, son detalles que van dejando huella social que está bien erradicar, o establecer un punto de partida a la hora de plantearnos ¿nos han educado desde la igualdad? Pero lo realmente importante para mí está dentro de nuestras mentes, de la rutina diaria, de cada familia… y es el concepto general del trato igualitario que meremos todas las personas.

Independientemente del sexo de una persona, también  hay muchas otras diferencias en la edad, la raza o la clase social. Este punto me gustaría mencionarlo porque también encontramos la respuesta al trato injusto entre semejantes en la historia. A medida que han avanzado los siglos se han ido sucediendo situaciones de desigualdad que hoy día siguen siendo protagonistas en el mundo. Considero que esas actitudes son adquiridas, y como tales, es posible erradicarlas. Aprovechando que llevas leyendo unos instantes esto que escribo, quiero hacer un llamamiento a todos/as, lectores/as, iguales/diferentes a apostar por la igualdad, sin extremos ni partes, dándole la importancia que tiene. Igualdad ante las características adquiridas de cada individuo ya que biológicamente tenemos claro que no somos iguales, y doy gracias por ello. No hay nada mejor para una especie que la diversidad, pero también la capacidad de obrar conjuntamente así que… ¡Respetémonos igualitariamente!

No se admiten más comentarios